Liderazgo y participación de los jóvenes

Varios países de América Latina se encuentran en etapas avanzadas de transición demográfica. México es uno de ellos. Sus tasas de fecundidad han disminuido y hay un mayor peso poblacional de personas en edad de trabajar y ahorrar (15 a 64 años). Este cambio conduce a la posibilidad del llamado “bono demográfico”: más personas en edad de trabajar y menos personas (niños y ancianos) que dependen de ellas. Esta circunstancia representa una posibilidad para la sociedad en su conjunto para incrementar su capital social, tener una mayor disponibilidad de recursos humanos, un mayor dinamismo económico y enfrentar los retos del desarrollo y envejecimiento demográfico.

La adolescencia y la juventud son etapas clave en el curso de la vida de las personas en las que tienen lugar una serie de decisiones y eventos que afectan las condiciones de vida y marcan, de manera profunda, las trayectorias futuras y posibilidades de bienestar e integración social.

Actualmente cerca de 1,800 millones de personas en el mundo tienen entre 10 y 24 años, lo que representa una tercera parte de la población mundial. Aproximadamente la mitad de ellas sobrevive con menos de $2 dólares al día. Más de 100 millones de adolescentes no asisten a la escuela, 16 millones de mujeres adolescentes se convierten anualmente en madres, y el 41% de las 6 mil nuevas infecciones diarias por VIH entre personas mayores de 15 años, se presentan entre jóvenes.

De acuerdo a las cifras del CENSO de Población y Vivienda 2010, actualmente residen en nuestro país 20.9 millones de jóvenes entre 15 y 24 años de edad, de los cuales, 11 millones son adolescentes (15 a 19 años) y 9.9 millones son adultos jóvenes (20 a 24 años). Es decir que la población juvenil en México representa cerca de la quinta parte de la población total.

Varios países de América Latina se encuentran en etapas avanzadas de transición demográfica. México es uno de ellos. Sus tasas de fecundidad han disminuido y hay un mayor peso poblacional de personas en edad de trabajar y ahorrar (15 a 64 años). Este cambio conduce a la posibilidad del llamado “bono demográfico”: más personas en edad de trabajar y menos personas (niños y ancianos) que dependen de ellas. Esta circunstancia representa una posibilidad para la sociedad en su conjunto para incrementar su capital social, tener una mayor disponibilidad de recursos humanos, un mayor dinamismo económico y enfrentar los retos del desarrollo y envejecimiento demográfico.

Estrategia en materia de juventudes

El UNFPA orienta y apoya en el diseño de estrategias nacionales de desarrollo adecuadas para las y los jóvenes, mediante el diálogo con los gobiernos y alianzas con los organismos no gubernamentales, la sociedad civil y los medios de comunicación.

Para alcanzar el desarrollo integral de las personas adolescentes y jóvenes, el UNFPA ha desarrollado un Marco de acción sobre adolescencia y juventud, enfocado en cuatro llaves

  • Creación de políticas públicas basadas en información demográfica con énfasis en las personas jóvenes y en la reducción de la pobreza.
  • Educación de la sexualidad con un enfoque de género y derechos humanos.
  • Desarrollo y promoción de un paquete de servicios amigables sobre salud sexual y reproductiva.
  • Promoción del liderazgo y participación juvenil.

Las cuatro llaves también hacen un llamado al reconocimiento y respeto de los derechos de las y los jóvenes, particularmente aquellos en circunstancias más vulnerables.

Con base en estos puntos, el UNFPA busca incorporar las necesidades de la gente joven a las estrategias de desarrollo y reducción de pobreza, fundamentadas en los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio. Promueve el liderazgo de las juventudes en programas de educación de la sexualidad que favorezcan habilidades prácticas aplicables a los retos que enfrentan, y pone especial atención al trabajo e interacción entre jóvenes y adultos.

LINEAS DE ACCIÓN

En materia de poblaciones juveniles, el UNFPA México apoya el desarrollo de propuestas de políticas públicas que consideren los cambios intergeneracionales y la estructura por edad de la población, con especial atención en el desarrollo integral de la juventud. Promueve la participación activa y corresponsabilidad de las y los jóvenes, la formación de líderes jóvenes; así como el establecimiento de alianzas inter e intrageneracionales. Brinda apoyo técnico para el establecimiento de un marco normativo sobre juventud a nivel nacional, que tome en cuenta la Convención Iberoamericana de Juventud y otros acuerdos globales y regionales.